ES SENCILLO SER GENEROSO, REGALANDO LO QUE NO DESEAS…

Dejar Huella. ES SENCILLO SER GENEROSO, REGALANDO LO QUE NO DESEAS…

La mayoría de la gente nos creemos generosos porque alguna vez hemos dado algo a los demás…

Hace aproximadamente tres años, de forma casual, mi concepto de la generosidad se quedó pequeñísimo en comparación de lo que descubrí como verdadera GENEROSIDAD en mayúsculas.

ser generoso-01

Regalo de Narciso. Fabricado por sus amigos de África

Fue en una reunión fortuita de trabajo, donde conocí a una persona a la que desde entonces veo poco pero admiro y respeto mucho, se llama Narciso, es un salesiano que se dedica a ayudar a los pueblos de África. Hacen pozos, de agua, para que estos no tengan que andar horas todos los días para recoger un poco del imprescindible líquido.

Fue impresionante, para mí, poder conversar con él de tantos temas que desconocemos, que los vivimos como algo lejano y que no va con nosotros, pero que al final tienen cara, nombre, apellidos, sangre y terminaciones nerviosas como las nuestras.

Mis problemas quedaron ridículos con lo que estas personas tenían que hacer todos los días para poder sobrevivir, pero lo que más me impresiono de lo que me dijo mi amigo Narciso, es que eran realmente felices, que poseían poco, sin embargo lo disfrutaban lo al máximo.

Fue tan positivo conocer todo eso para mi, que le propuse una cena con mis dos hijos y mi mujer, para que pudiera hablarnos de todas esas cosas y valores que nos parecían realmente increíbles, simplemente, por lo diferentes que eran.

Como personas con pocos recursos, podían disfrutar de cosas que nosotros “los desarrollados” buscamos entre riquezas, lujos y comodidades, para no terminar de encontrarlas.

Por supuesto, la cena fue una experiencia inolvidable, se trajo a tres compañeros suyos que compartieron con nosotros mil y una historia…

En un momento dado, no sé como salió el tema de la generosidad, y me dijo:

“Benito, estoy harto de nuestra generosidad. Cuando nos vamos a África siempre pedimos a la gente que nos regalen cosas que podamos llevarnos (medicamentos, ropa, zapatos, etc.). Estoy harto de medicamentos caducados, de zapatos rotos, de ropa vieja…, eso NO ES SER GENEROSO.

Ser generoso, es ir a tu armario, ver cuál es el abrigo que más te gusta y regalarlo. Nosotros cuando vamos a África esta gente, que no tienen apenas para comer, nos recibe dándonos lo mejor que tienen para ellos. El mejor de sus manjares es lo que nos ofrecen, no nos ofrendan lo que no les apetece o les sobra…”

En ese momento, me dio un vuelco el alma de la gran lección, me vi reflejado en lo que decía. Yo nunca había dado mi mejor abrigo, nunca había dado lo que usaba o, simplemente, lo que más me gustaba…

Que fácil es ser generoso con lo que no quiero, con lo que no me gusta o con lo que no me tomaría porque está caducado y me puede perjudicar.

Jamas olvidare la lección de humildad que me dio uno de los pueblos más pobres en recursos y más rico en valores del mundo, a través de mi amigo Narciso.

Impresionante discurso en el vídeo:

José Mujica. Presidente de Uruguay en la ONU

Quiero terminar el post con una historia que leí hace tiempo en Internet y creo es la máxima expresión de generosidad posible:

“Un médico trabajando como voluntario en un Hospital de Estados Unidos, conoció a Liz una niña que sufría una extraña enfermedad.

La única esperanza de salvación, era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quién había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad.

El médico explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a darle su sangre a su hermana.

Por un momento, lo vió dudar antes de tomar un gran suspiro y decir; Si, lo haré, si eso salva a mi hermana.

Mientras la transfusión continuaba, el estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras los médicos lo asistían a él y a su hermana, veía retomar el color a las mejillas de la niña.

Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. El miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: ¿A qué hora empezaré a morirme?

Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana… Y AÚN ASÍ, SE LA DABA…”

Puedes dar a me gusta en Face y a seguir en Twitter. También puedes suscribirte y comentar. Mil gracias

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s