YO… LA MÁS EFICIENTE MÁQUINA DE TORTURA

a quien elegir

Dejar Huella. Yo… La más eficiente máquina de tortura.

Cuando el ser humano vivía en las cavernas… Era cuestión de vida o muerte distinguir, en décimas de segundo, por el aspecto físico lo qué era una amenaza para él, y lo qué no.

El ser humano contemporáneo ha hecho de esa cualidad, que nos protegía antaño, una auténtica máquina de tortura. No para los que nos suponen una amenaza, sino para los que simplemente no encajan en los moldes de moda de la sociedad.

No solo, por ser de razas o culturas distintas, también, por compartir el “profundo argumento” de no entrar en las tendencias de belleza, de estética, de coeficiente intelectual, de pensamiento, de creencia o de cualquier otra cosa, creada por algún “tonto” en su momento, que sirva para marcar diferencias injustas entre unas personas y otras. Como si el mérito de tener los ojos azules fuese mío…

Generación tras generación, nos hemos dejado programar desde el colegio (que se supone, que promueve valores de igualdad, de generosidad, de cooperación, de humildad…), hasta por los padres, la publicidad, las corporaciones, los gobiernos, etc. En ver, sobre todo, las diferencias que existen entre unos y otros. En lugar de programarnos, para percibir las maravillosas cosas que nos unen y que nos hacen iguales, que son muchísimas más y más profundas.

¿Quién no se ha fijado en las notas del compañero, en su coche, su casa…? ¿Quién no se ha reído del gordo, del gafitas, del que tiene el lunar, del cojo, del tonto, del mariquita…?

Os propongo un sencillo experimento: cerrar los ojos durante diez segundos, volver a los 14 años, e imaginaros en la piel del que siempre estaba solo, y del que todo el mundo nos reíamos. Yo lo he hecho, y me he tenido que secar las lágrimas…

No me siento culpable por lo que hice, porque, en aquel momento no sabía más. Me siento culpable, cada vez que juzgo a alguien por su apariencia, o simplemente… por ser diferente.

Con lo que hoy sé , no me puedo permitir hacer daño de forma tan gratuita e inútil a cualquier persona, porque una sola lagrima derramada por mi broma, es un caro precio para el alma universal que todos compartimos.

Muy pocos lo reconocemos (no está de moda observar defectos propios), pero existe un permanente juicio social  hacia las personas que han cometido el vil delito de ser diferentes, y sobre ellas, dejamos caer el veredicto de culpables, con la condena de sufrimiento mientras vivan. Personalmente, prefiero que me maten a vivir dicha tortura emocional…

Aprendamos empatía, y enseñemos empatía. Si puedes, acércate de forma auténtica a alguien diferente, no con lástima, sino con amor… que es bien distinto. Con humildad… sin ningún afán de complacer, que se sienta, como tú. No para tratarlo de forma especial, que no lo es, simplemente, tratarlo como te gusta que traten a ti…

Seguramente, con algo tan sencillo, le puedas dar esperanza de una vida normal, a una persona como tú…

Os aclaro quién es cada uno de los personajes que habéis elegido.

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Walter Vinader

Walter Vinader Presunto asesino de cuatro personas

Jonathan Antoine. Merece la pena ver el video para saber quien es… Es conmovedor y emocionante.

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