La mejor lección para un engreído como yo

dejar huella benito alcaraz

Dejar Huella. La mejor lección para un engreído como yo.

¿Somos conscientes de lo que pueden hacer las palabras, escritas o habladas, con nosotros?

Uno de los secretos que pocas personas conocen es que cada palabra se convierte en una imagen dentro de nuestra mente. Una imagen de apenas unos milisegundos, de la que no somos conscientes, pero con el tremendo poder de desencadenar poderosas reacciones en nuestro interior en forma de emociones, sentimientos, pensamientos, etc.

A modo de ejemplo te diré:

IMAGíNATE, que vuelves en el tiempo para encontrarte con el primer amor de tu vida, aquella persona que despertó las primeras mariposas en tu estomago…

RECUERDA, las veces que estabas en tu habitación, entre la alegría de quererle y la pena de no tenerle en ese momento a tu lado, escuchado las canciones que parecían escritas para contar tu maravillosa y romántica historia de amor adolescente…

RECUERDA, por un momento, el maravilloso escalofrío que sentiste cuando rozo tu piel por primera vez…

RECUERDA, que no podías dormir, soñando con estar cerca del que podría ser tu media naranja, el auténtico amor de tu vida, con el que construirías el cálido hogar que cada una desea conseguir…

RECUERDA Y SIENTE, como lo mirabas a los labios cuando hablabas con él diciéndole sin que lo supiera por favor BESAME YA, TE DESEO tanto…

RECUERDA, cuando llego ese DESEADO Y CÁLIDO BESO lleno de inexperta tensión, mezclado con LA MÁGICA improvisación, que convertía TUS labios y los MÍOS en el único idioma capaz de poder expresar lo que SENTIMOSDIOOSS YO QUIERO AHORA… ¿DÓNDE NOS VEMOS? Como ejemplo ya está bien,  jajajaj o ¿sigo?

Estoy seguro, que dentro de tu mente mis palabras te han hecho ver las escenas revividas… Es como sí cada palabra estuviese asociada a una reacción.

Sin que lo sepas, te he estado dando ordenes (en este caso lo he hecho de forma evidente, recalcándolas). Si, ordenes, te he ordenado que te IMAGINES, y te he ordenado que RECUERDES,  haciendo que vuelvas a ver al chico del que te enamoraste por primera vez, y seguramente también te hallaste en tu habitación con las citadas canciones de sonido de fondo.

No estoy seguro que os interese demasiado este tema de las palabras aunque, creo que es muy importante conocerlo… Por eso, hoy os quiero hablar de cómo el utilizar ciertas palabras ha llegado, en mi opinión, a puntos casi ridículos, con el único propósito de que compremos ciertos productos.

Me voy a centrar en dos de estos productos que me divierten mucho: el gel y el champú. Os lo digo de verdad, cuando llego a la ducha no sé sí echármelos por el cuerpo o comérmelos.

¡Vaya recetas! Ni en los mejores restaurantes del mundo: “Jugo de almendras, con aceite de arándanos, con toques de té verde, con pura esencia de miel que lo hace nutritivo, cremoso, suave, todo natural…” ¡Toma ya! y encima me tengo que quedar con las ganas de probarlo, porque dicen que es venenoso. Todo comida natural y venenoso, pues, no lo entiendo ¿y tú?

Cuando mis hijos eran pequeños, me tire tardes enteras instruyéndolos y dándoles razones para que no se comieran ni el gel, ni el champú.

IMAGíNATE, yo en el salón de casa sentado con los niños frente a mí, diciéndoles: “Niños ya sé que huele a chocolate y pone que es nutritivo… pero no os lo podéis comer. No digas eso niño, por favor. Cómo va a ser porque mama y papa se lo quieran comer ellos solos… no engañes a tu hermana, la única razón es que no se come de verdad”. Menos mal que eran obedientes y confiaron en mí, pero me costó convencerlos…

Luego está la parte de la estafa, esta parte sí que no se la perdono a los grandes fabricantes. Champú anti caída… ¡Enga no me jodas! Sí lo que da buen resultado anti caída es el gel. Tengo cada vez más pelo por todo el cuerpo (ya me dicen las malas lenguas que hasta alguno en la espalda), y por el contrario la cabeza cada vez más limpia. A mí ya no me la dan más estos fabricantes con sus etiquetas engañosas que,  como me dice una amiga “pa eso soy el primero de la clase”. Y para un listo otro, yo desde ahora champú anti caída por todo el cuerpo y geeeel en laaa cabeza, que el gel si hace crecer el pelo, y con el champú anti caída frotándome el cuerpo me ahorrare las depilaciones veraniegas de piernas y pecho…

Fui a preguntarle al médico de las calvicies si podía estar yo en lo cierto, pero me percate desde el principio que no le podía hacer caso en nada de lo que me aconsejara, por dos razones:

Primera por pura evidencia, ¡Joder! Era un pelón, estaba como yo pero en avanzado… Segunda porque decía que existían básicamente dos grupos de hombres: unos a los que se les caía el pelo de la cabeza y otros a los que se les tiraba y que yo pertenecía al grupo de los segundos, teoría que no podía aceptar sin más…

¡Pa matarlo! Que solo se le ocurriera como mejor solución, a un módico precio, darme unos masajes con unas ampollas en su clínica privada para ralentizar “el puenting sin retorno de mi pelo”, no era de recibo. Reconozco que baje mi cabeza mirando al suelo y dudando durante un segundo, para seguidamente levantarla y mirarle el poco pelo que le quedaba, mientras pensaba… “Tú, con todos mis respetos a tu oficio, ¡NI DE COÑA!” Prefiero probar con el gel en la cabeza. Quizá, por pura evidencia, este hombre debería dedicarse a otra especialidad, no lo sé, o quizá, la culpa es mía, como me dice una de mis hermanas favoritas: “Beni, tú eres buena gente, pero eres un tío muy complicado de entender”.

Esto se que agradara a muchos, y sobre todo a muchas oírlo, pero lo diré igualmente a riesgo de arrepentirme: “De verdad creo que no hay mejor lección para un engreído como yo, que quedarse calvo”. Lección que siempre agradeceré a mi querido champú anti caída. ¡Gracias!

Para terminar (que luego mi amigo Bravo me echa la bronca con los post largos), LLEVAD MUCHO CUIDADO CON LAS PALABRAS, seguiremos hablando…

Sé que te gustaría dejar tu comentario, pero te da cierto miedo. No lo tengas, por un lado me harás feliz recordándome que estas ahí, y por otro tranquila/o mi blog no lo lee nadie… jajjaajja

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8 pensamientos en “La mejor lección para un engreído como yo

  1. Muy profundo, reflexivo y demostrativo Beni, un buen ejemplo, pero en este caso recalcaría el poder de la lectura, tiende a hacernos viajar y teletransportarnos y hacernos sentir emociones sin costé alguno y mejor aún proviniendo de un benefactor altruista, sin tendencias maliciosas e intenciónadas de cataratas de anuncios publicitarios que sólo intentan secuestrar forjar y anular voluntades del cerebro de nuestros hijos, creando necesidades y adicciones para asegurarse un futuro económico en continuo crecimiento. Bienvenido al mundo de las grandes multinacionales que tanto nos cuidan la salud, alabados sean!!!! Nestlé, Johnson & Johnson, Monsanto, filiales encubiertas y etc. que son capaces de hacer temblar gobiernos y hasta comprarlos, con tal de someter a la población a comer basura llena de químicos y transgénicos sin ningún valor nutritivo, y esto sin hablar de cosméticos, vacunas y demás, paro aquí porque sino no habría fin y me podrían llamar conspiranoico.De nosotros depende proteger a nuestros hijos de este engaño global intencionado como sí de una gran guerra se tratará instruyéndolos para tal.
    Se me olvidaba decir, por sí no lo sabéis, no va por ti Beni, yo se que lo sabes. Que sí os sale pelo con los geles de baño y se os cae el pelo con el champú es debido a los disruptores hormonales que llevan independientemente de otros factores.
    “El truco que los disruptores endocrinos pueden hacer a nuestros cuerpos no tienen fin: van desde el aumento de la producción de ciertas hormonas, una disminución de la producción de otras, imitar a las hormonas, convertir una hormona en otra, interferir con la señalización hormonal, decirle a las células que mueran prematuramente, competir con los nutrientes esenciales, unirse a hormonas esenciales, acumularse en órganos que producen hormonas.”

    • Es un lujo que alguien como tú lea mi blog y un sueño que opiné en el mismo Stephane.

      Espero que algún día sepamos encauzar nuestras fuerzas contra los que no miran por nuestra salud y sobre todo por la de nuestros hijos…

      Nuestro peor pecado es la ignorancia, cualquier guerra necesita dinero y somos tan “buenos” que pagamos para que nos envenenen a cambio de una palabra mágica en el envase: “AHORRO”… Me pongo mi propio veredicto “ENVENENADO” la causa por “GILIPOLLAS”.

      Se puede hacer algo y lo haremos, ¿sabes por qué? Porque pagamos la cuenta y nos tienen que servir lo que queremos, no lo que quieran.

      Ánimo y mil gracias por tu información

  2. ¡Qué sí tonto, que sí que te leemos!!!.
    Tras este post entiendo que te cortes sutilmente de la frente pa´rriba en la foto, jejeje.
    Yo lo que he dejado de usar son los champús que te prometían cuerpo y volumen (creo que tienen la culpa de mi exceso de peso), ahora me lavo con Fairy que promete quitar toda la grasa
    Besitos.

  3. Pues yo si que soy obediente!!! Porque me has hecho recordar algo de lo que sentí como si fuera AHORA…

    Joe con la fuerza de las palabras…añádeles una “necesidad” que identifiques en el futuro comprador y tienes la compra-venta casi hecha! (Esto me lo dijeron en un cursillo de comerciales…)

    Que chula la canción!!! No la conocía!! Jajaja. Me encanta. La he escuchado ya varias veces!!

    Me alegra que un engreido como tú se tome el paso del tiempo con tan buen sentido del humor, lo que te puede hacer más atractivo.

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