NO TE PREOCUPES, NO TE HARÁ DAÑO…

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Dejar Huella. No te preocupes, no te hará daño…

Hace unos ocho meses, mi amigo Juan me incluyó en un grupo de whatsapp que formó con algunos de sus contactos, de los cuales yo no conocía a ninguno. Alguien del grupo tuvo la idea de organizar una cena para conocernos todos. Cuando llegó el día y la hora,  dudé si asistir. Por un lado, pensaba no ir, pero por otro mi intuición me decía, “no faltes”.

Mi lugar en la mesa lo eligió el destino, pues, cuando llegué la mayoría de invitados estaban sentados. Conocí a Paqui que situaba a mi derecha, una encantadora y simpática mujer, que me invitó a probar una de sus secretas y maravillosas recetas un día en su casa… ya tengo el vino preparado para la ocasión, que compartiremos con su amiga María.

A mi izquierda se incorporó Bianca, la que me ilusionó con enseñarme a bailar la auténtica salsa, esa salsa que solo se aprende cuando se siente la música muy dentro. También, como pude (por la distancia), hablé con Manoli, con Roberto, con Consuelo, Ana Belén y al resto apenas llegué…

Al frente derecha, tenía a Montse que no perdió la ocasión de amonestarme con mucha gracia, cuando nos despedimos, por acaparar demasiado la atención de la amiga con la que había venido. En la próxima cena prometo, si me lo permite, compensarla, pues, me quedé con ganas de saber más de ella…

Para terminar de poneros en situación, os hablaré de la persona que tenía justo frente a mí (la amiga de Montse), yo diría que su nombre es una predicción de sus padres…, pues, suma los nombres de las dos personas que Dios eligió para que fuesen los padres del hombre que simbolizaría el amor cristiano en la tierra, ella se llama María José (le encanta tocar el piano, espero verla en algún concierto. Este post lo he escrito escuchado el siguiente enlace, Pínchalo antes de seguir leyendo).

María José me dijo que era psicóloga, pero yo rápidamente supe, que a lo que realmente se dedicaba era a dar amor. Su pasión por lo que hace supera lo estrictamente profesional, para entrar en el profundo mundo de la entrega a los demás, y eso, no se puede estudiar en ninguna universidad.

Se dedica a ayudar a personas con autismo, sobre todo, a niños. En un momento de nuestra charla le pregunte: “¿qué es el autismo exactamente?” Según me lo explicaba me daba cuenta, una vez más, de lo afortunado que había sido en la vida por el simple hecho de haber podido hablar a los pocos meses de vida…

Me habló del dolor de los padres que tienen que internar a sus hijos en centros especiales, para que no se dañen ellos mismos, ni dañen a otros… No me puedo imaginar ni por un momento, lo que es vivir sin mis hijos en casa, por una razón tan dura como ésta.

Me habló de sus primeras experiencias en esos centros, de los desgarradores gritos de los niños, que recuerdan a las típicas películas de terror, de las crisis de algunos de ellos rompiéndose la cabeza con el cristal de seguridad de la puerta, o  provocándose lesiones con mordiscos en el brazo…

Me habló de su primer encuentro con una pequeña niña, el conmovedor relato fue el siguiente:

“María José entró en una sala y se sentó en una silla, la pequeña se sentó en su regazo y de forma impulsiva le puso la mano en el cuello en postura de estrangulamiento. El compañero de María José, al ver su cara de susto le dijo: ‘no te preocupes, no te hará daño’ y ella, más relajada, permitió que la pequeña dejara la mano en su cuello, entonces, la niña con la otra mano empezó a tocarle el pelo con la ternura de una madre, hasta quedar dormida con una mano en su yugular y la otra entre su pelo. Así la tuvo tomada en sus brazos, sin moverse, durante las dos horas que durmió la pequeña niña…”

En este punto es donde se me paró el mundo e ingenuamente le pregunté, “¿Por qué esas crisis de agresividad o de violencia?” Y ella me contestó: “es su forma de expresar cariño, amor o frustración, no saben comunicarse de otra forma. Estas crisis se alternan con muchos momentos de lucidez”.

Como por arte de magia, en un segundo, mi mente entró en el cuerpo de un niño autista y pensé: ¿qué haría si no pudiese expresar mi amor? ¿Qué haría si el amor a mi madre solo lo pudiese expresar con desgarradores gritos que asustan a todo el mundo? ¿Qué haría si no pudiese expresar mi amor con caricias, si mis caricias fuesen gestos que a los demás les parecen amenazas? ¿Qué haría si cuánto más quiero a una persona más miedo le doy? Ante estas cuestiones, me sentí encarcelado en un cuerpo con unas reacciones que iban en contra del mundo, un mundo al que no podía gritar claramente: “POR FAVOR, ENTENDEDME, OS LO RUEGO”. Comprendí la terrible angustia y frustración que podría sentir, en momentos de lucidez, al verme separado de mis padres y sentir la espantosa soledad de una fría habitación, cuidadosamente limpia de objetos con los que me pueda dañar…

Cuando volví a ser yo, entendí que gracias a ti María José, nunca más interpretaré esos gritos como aterradores, los escucharé como las ganas de una persona de decir: “te quiero, te necesito, gracias, perdona, por favor abrázame…”, Gracias a ti María José esos gestos hostiles los interpretaré como tiernas caricias de alguien que no puede controlar su cuerpo.

Gracias a ti María José, me sentí tranquilo cuando mi mente estaba encerrada en un cuerpo autista, porque si realmente lo fuese, me gustaría poder dormirme en tu regazo, con la mano puesta en tu yugular para sentir tus pulsaciones, mientras te toco el pelo con ternura y apoyo mi cabeza en tu inmenso corazón…

Alguien que considera a estas personas como sus propios hijos, merece llevar el nombre de la Virgen María, y el del más venerado de todos los Santos, José. Te estaré eternamente agradecido María José por la lección que me diste. Mil millones de gracias…

Por otro lado, me congratula saber que mi intuición está en plena forma, porque si esto paso en la primera cena, mi intuición me dice que en las siguientes ¡Agüita!

¡Gracias os quiero! Ubuntu

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8 pensamientos en “NO TE PREOCUPES, NO TE HARÁ DAÑO…

  1. Una historia sobrecojedora la de este post, tb estoy de acuerdo con Maria Jose, tu forma de expresarlo me ha emocionado. Mi querido hermano es un placer para mi poder contar contigo que tantas veces has colmado mi alma de tu cariño, empatía y sobretodo sabiduría…gracias por emocionarnos con tu forma de sentir. TE QUIERO.
    (Yo negare todo lo q he escrito…jaja)

  2. Hay personas que nos rodeamos de almas puras para aprender de ellas, para dar el amor que a su vez recogemos multiplicado por tres. Parecemos buenos y altruistas, pero en realidad nos dedicamos a ello porque somos los más necesitados.
    Una hermosa mujer me dijo una vez; cuando seas capaz de amar al resto del mundo como amas a los seres especiales (niños o adultos con trastornos psíquicos o físicos) y a la vez seas capaz de amarte a tí misma de la misma manera tendrás el trabajo hecho. En eso reside la paz y el amor incondicional.
    En ese momento lo creí imposible, a día de hoy aún me cuesta mucho trabajo pero intento ocuparme de ello.
    Lo que quiero decir con ésto es que cuando tú (autor de éste blog que me encanta) puedes ver ésto en la persona que se sentó delante de tí es que en realidad eres tú el que está lleno de amor incondicional.
    Fue una cena estupenda.
    Gracias, gracias y gracias de corazón.
    Un post estupendo. Estoy emocionada. Enhorabuena

      • Bueno… no todo el autismo es extremo, pero sí que es amor en estos chicos.
        Gracias por el post. De acuerdo en todo.
        Aprendamos de quien lo sabe manifestar.
        Gracias María José por saber hacerlo y ocuparte de ello.
        Gracias al autor por considerarlo.

      • Gracias Pedro, de acuerdo en todo. Tu comentario deja ver que es mucho lo que nos podrías enseñar. Aquí tienes alguien dispuesto a aprender de ti…

    • Es posible que todavía no hayas logrado lo que anhelas, es posible que a veces creas que no vas por el camino adecuado y te sientes sola, porque miras a tu alrededor y no ves a nadie… También es seguro que vas por el buen camino, y también es seguro que no estas sola, lo que pasa es que nos llevas tanta ventaja en el camino que te describió esa bella mujer, que no nos alcanzamos a ver. Personas como tú hacen que otras empiecen a caminar, y al caminar se dejan las huellas para otros. Gracias por comentar y gracias por existir

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