EL CUENTO DE LA MANCHA ROJA

el cuento de la mancha roja

Dejar Huella. EL CUENTO DE LA MANCHA ROJA.

Antes de comenzar el post, un inciso:

Los seguidores más asiduos de Dejar Huella, saben que publico los sábados de mitad de mes y los sábados de final de mes.  Manteniendo esta periodicidad, de 15 días, hay lectores que me han comentado que les sabe a poco dos publicaciones al mes y me han pedido, por favor, que meta algún post entre tanto… Solo les puedo decir que intentare escribir y subir algo entre sábados. Para los que no sois tan asiduos os recomiendo que os suscribáis y os llegara cada publicación a vuestro correo electrónico. Otra forma de leer lo último es entrar al blog una vez por semana y comprobar si hay algo nuevo…

Mil millones de gracias a todos, hacéis que cada día desee ser mejor. Y ahora al grano…

El post que tenía preparado para este sábado, lo terminé de escribir hace varios días. Después de darle el último repaso para subirlo, no me he sentido con fuerzas para pulsar el botón publicar, así que, lo dejaré para otra ocasión o quizá, para nunca… Tenía poco tiempo para escribir otro, además, me encontraba un poco afectado por la lectura del post que guardo desde hoy entre mis borradores, cuando me crucé con mi hija Nazaret y le pregunté -¿sobre qué escribo hija? A lo que ella contestó – papá inventa una historia sobre una mancha roja… después de mi sorpresa por el tema, me dispuse a ello y sin más, ahí va la historia:

La historia comienza  a finales de los años cincuenta en la ciudad de New York. Pericodelospalotes era un inversor de éxito con grandes intereses tabaqueros en Cuba.

El 1 de enero de 1959 su acomodada vida cambió de forma drástica con la perdida de toda su fortuna. La revolución de Castro derrocó al presidente Batista, obligándolo a abandonar el país, a la vez que cortó los lazos comerciales con Estados Unidos.

El orgullo de Pericodelospalotes no le permitió pedir ayuda a sus amigos, aquellos con los que había compartido estatus y posición social.

Mientras intentaba buscar una solución a su nueva situación,  Pericodelospalotes se encontraba viviendo con su mujer embarazada en plena calle. El invierno en New York es cruel con las personas que no tienen donde refugiarse, por lo tanto, lo primero que intentó fue buscar un buen refugio para ellos, sin mucho éxito. Seguidamente se dedicó a buscar entre las basuras para intentar conseguir ropas viejas, cartones, trapos, cualquier cosa que les pudiera servir para refugiarse del terrible frío que se preveía esa noche de gélido invierno.

Mientras caminaba buscando entre la basura pasó por la puerta de una tienda con un gran y espectacular escaparte. La tienda era de edredones, colchas, almohadas, mantas, colchones y todo lo relacionado con el sueño. Totalmente absorto por el escaparate y por el calor que prometían todos esos artículos, pensaba en sus adentros:”jamás antes me habría fijado en un edredón de pluma, con el tacto de la tela más suave y cálida del mundo”. Se prometió que si alguna vez superaba la situación en la que se encontraba tendría en su cama el mejor y más exclusivo edredón o colcha del mundo.

Esa misma noche su pobre esposa fallecía de hipotermia tirada en el frío suelo de New York, tapada con viejos trapos y cartones, mientras Pericodelospalotes intentaba calentarla con su propio cuerpo. En poco tiempo Pericodelospalotes había perdido toda su fortuna, a su mujer y a su futuro hijo…

Tras una profunda depresión, creyó que toda esta desgracia era un castigo de Dios por no haber apreciado, lo suficiente, lo afortunado que era en sus momentos de grandeza.

Un día se levantó con pensamientos suicidas, y pensó tirarse a la vía del tren, pero justo cuando iba a saltar a la vía, la canción favorita de su mujer sonó por la radio. Su querida esposa se llamaba Diana, como la famosa canción de Paul Anka.

Se quedó paralizado escuchando el estribillo, “Puedo sentir que me estas dando todos tus encantos Sostenme, querida, so-so sostenme fuerte”,  mientras se prometía levantar una nueva fortuna y donar gran parte de ella en ayudar a la gente necesitada.

Empezó pidiendo limosna por la calle para invertirla en cigarrillos y cerillas sueltas, que vendía a los transeúntes por un poco de beneficio. Tras sacar un buen dinero con esto, pensó en poner a otros indigentes a vender cigarrillos para él a cambio de una pequeña comisión. Al poco tiempo tenía cientos de personas trabajando para él, aumentando sus beneficios a gran escala.

Tras comprobar el éxito obtenido, pensó en exportar la idea a las ciudades cercanas. En pocos meses Pericodelospalotes acumulaba suficiente dinero como para salir de las calles y empezar una nueva vida. Lo primero que hizo fue comprar una buena casa con un exclusivo edredón para su cama hecho con tejido jaquard de seda natural y relleno de las mejores plumas 100 % de oca blanca. Encargo también que grabaran en el edredón el nombre de su amada esposa y el de su hijo perdido.

Tras varios años con esta fórmula de negocio, las personas que trabajaban para Pericodelospalotes se contaban por miles y su fortuna era tan grande que pensó en establecer cadenas de estancos por todas las ciudades del mundo. Su éxito fue en aumento de forma exponencial. Viajaba en avión privado, dormía en los mejores hoteles, comía en los mejores restaurantes, le invitaban a las mejores fiestas y se codeaba con las personas más prestigiosas de los países que visitaba.

Contaba con cientos de asesores, economistas y secretarias. Eran públicas  sus donaciones multimillonarias, donaba más del 50% de sus ganancias anuales a causas benéficas. Sin embargo, su actitud voraz en los negocios le llevaba a ser despiadado en muchos aspectos.

Sin darse cuenta era capaz de devorar a la competencia ahogándola, con negociaciones crueles. Con sus empleados era mezquino por conseguir mejores resultados. Entró en una dinámica en la que su vida estaba absorbida por los grandes negocios y las cuentas de resultados, transformándose poco a poco, de Pericodelospalotes en un Juansoloimportoyo. Sus grandes donaciones le servían como lavado de conciencia, como compromiso de una promesa, como un no ofender a Dios, pero habían perdido toda la carga emocional auténtica.

Un día tras un lago viaje, regresó a su casa y al acostarse en su cama se dio cuenta que su maravilloso edredón tenía una pequeña mancha roja de tinta en uno de sus lados. Enojado, llamó a la responsable del servicio de la casa para pedirle explicaciones. Ésta le dijo que una de las limpiadoras llevaba un bolígrafo defectuoso en el bolsillo de su bata y que limpiando la cama habían caído varias gotas de tinta en el edredón, dejando la mancha roja. Con la cabeza baja, la responsable le dijo que había intentado quitar la mancha roja de todas las maneras posibles y que no lo había conseguido.

Como escarmiento Juansoloimportoyo (antes Pericodelospalotes), hizo llamar a la responsable de la mancha roja para que se deshiciera del edredón mientras la despedía delante de todo el servicio. Hecho esto, Juansoloimportoyo encargó el más caro y exclusivo edredón jamás confeccionado. Esta vez llevaría el doble de plumas y los nombres de su mujer e hijo irían grabados en los más exclusivos diamantes jamás tallados.

Una gélida noche mientras volvía a su casa, en su limusina, de una exclusiva fiesta, algo le llamó la atención al mirar por la ventanilla de su coche, algo relucía en una solitaria calle del frío New York. Ordenó al chófer que parara y retrocediera para averiguar de qué se trataba.

Se bajó del coche y un gran escalofrío recorrió todo su cuerpo. No sé lo podía creer estaba viendo su edredón con la mancha roja envolviendo a varias personas, entre ellos varios niños. Al acercarse las personas se sobresaltaron y le preguntaron qué quería. En esos momentos Juansoloimportoyo reconoció a  la persona que le estaba increpando.

No daba crédito, era la sirvienta a la que había despedido hacía unas semanas y estaba envuelta en su edredón con toda su familia. Una gran sensación de culpa atravesó su corazón sabiéndose en parte responsable de tal situación.  -¿Qué ha pasado le preguntó? Juansoloimportoyo –cuando usted me despidió por la mancha roja de bolígrafo, yo me encontraba en un verdadero dilema. Mi marido estaba muy enfermo y tuve que elegir si gastarme el dinero que me quedaba en su tratamiento o en pagar el alquiler de la casa donde vivíamos. –Contesto la mujer- mientras salía de su casa con el edredón en la mano, decidí que no me desharía de él porque este edredón sería mi casa y la de mi familia durante algún tiempo, pues, salvar la vida a mi marido era la primera de mis elecciones, aunque, eso supusiese vivir en la calle una temporada.

Juansoloimportoyo no pudo con el dolor de ver tal situación provocada por una simple mancha roja, y como si de un hechizo mágico se tratase, su cuerpo se vio reencarnado por lo que había sido, se vio reencarnado por Pericodelospalotes. Aquél que vivió en la calle y que apreciaba el más mínimo de los detalles como un auténtico regalo.

Comprendió que era de los hombres que más dinero donaban al mundo para buenas causas, pero que realmente no sentía verdadero amor haciéndolo. Comprendió que donar sin amor no significaba nada. Que lo primero que debía donar al mundo, era su propio amor por los demás, empezando por las personas que más cerca tenía. Comprendió  que la verdadera generosidad no era dar lo que no te importa o te sobra, era dar lo que más quieres o deseas.

Después de recoger a la sirvienta y a su familia de la fría acera para darle su propia casa y abrigo, la readmitió con la única condición de que dejara caer dos gotas de tinta roja en todas las posesiones que para él significasen algo. Cada mancha roja sería el simbólico recordatorio de que por encima de cualquier otra cosa, lo primero que debía entregar al mundo era su verdadero amor por las personas…

Como ejemplo de amor, dejo una cita de la Madre Teresa de Calcuta, ejemplo para el mundo de una persona entregada:

«Preferiría cometer errores con gentileza y compasión antes que obrar milagros con descortesía y dureza». Teresa de Calcuta

DejaHuella comentando

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Un pensamiento en “EL CUENTO DE LA MANCHA ROJA

  1. Realidad o ficcion ? Cada uno que vuele su imaginacion…
    Se que voy a tener esa imagen por años, Espero que me sirva para que Cada Dia de Amor.
    Todos hemos tenido una mancha en nuestras vidas, quien sabe quitarlas?
    Que coste que no es para no dar Amor si no para solucionar un accidente.

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