CUANDO UNO ES DEMASIADO… Y MÁS SI ES TU HIJO

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Dejar Huella. Cuando UNO es demasiado… Y más si es tu hijo.

Hace muchos años tuve una conversación con un amigo muy querido que, por cierto, hace mucho tiempo que no veo (vive en el extranjero). Recuerdos Fran

La conversación giraba en torno a la utilidad de ayudar a las personas del tercer mundo. Teníamos un debate abierto, cuestionando si la cantidad de dinero que la gente donaba con la mejor intención a buenas causas llegaba a su destino final.

También poníamos en duda la transparencia de alguna de las organizaciones que se dedicaban a recoger esos fondos y distribuirlos. Casi dábamos por hecho, y quizá, sigamos dando por hecho, que verdaderamente mucho de ese dinero o ayuda se perdía por el camino.

No recuerdo cómo, pero hubo un momento en nuestra acalorada e interesante conversación; que nos llevo a una conclusión que marco mi vida desde entonces.

La conclusión fue que: “aunque la ayuda llegue a un sólo necesitado, el esfuerzo merecía la pena…” ¿Qué pensarías si tú vivieses en el tercer mundo “comiendo mocos” y alguien te diese ese día un trozo de pan? O ¿si tú estuvieses allí pasando las de “Caín” y alguien de los ricos dijese a ése me lo llevo a mi casa?

Estoy seguro que sí nosotros fuésemos “el come mocos necesitado” pensaríamos que valdría la pena que nos ayudaran o nos sacaran de ese lugar. En este caso ya empezaríamos a pensar que UNO merece la pena.

Por otro lado, esta forma de pensar del “UNO ES DEMASIADO” la he aplicado en mi vida en muchas otras cosas. Por ejemplo, el otro día hablando con mi amiga Gema salió a relucir el sistema educativo actual.

Ella me comentó que no debía ser demasiado duro con el sistema educativo actual, que en la educación de nuestros hijos es necesaria la presión educativa a la que se ven sometidos. Parece ser que el fin merece la pena, y el fin no es otro que ser alguien en la vida.

Es cierto que la formación es importante en la vida de nuestros hijos, pero también es cierto, y lo digo según mi experiencia, que es más importante que sean personas emocionalmente sanas y equilibradas.

La educación tiene que ayudarles a tener una autoestima que les permita desarrollarse y relacionarse sin problemas. Dicho de otra forma, para mi, es más importante la formación de mi hijo como persona con valores y equilibrada, que como un licenciado.

Un ingeniero, periodista, político, camarero, catedrático o cualquier otro profesional sin los valores adecuados es un peligro para todos. Para ser un buen profesional en toda su extensión es imprescindible primero ser una buena persona. 

Para ser alguien en la vida no se necesita ningún título pero es imprescindible ser UNA BUENA PERSONA.

Querida Gema, respeto el trabajo profesional de los docentes, pero no puedo defender un sistema que no ESTA ENFOCADO EN crear buenas personas y sólo tiene en cuenta criterios que discriminan las capacidades de muchos niños que podrían triunfar en la vida en muchas facetas y quedan destrozados por el camino.

Como padre me di cuenta hace mucho tiempo que de lo que realmente me tengo que preocupar con mis hijos no es de su nivel de formación, que también, es sobre todo de su salud emocional. Prefiero un hijo camarero sin estudios emocionalmente equilibrado y agradecido de vivir, a un catedrático, arquitecto, etc. (que hay muchos satisfechos y agradecidos, OLÉ) descompuesto por dentro.

Apoyo sin duda el estudio, pero teniendo como principal criterio de evaluación la capacidad, la madurez, las limitaciones, los trastornos, etc. de cada persona, como alguien ÚNICO, NO DIFERENTE. No puedo defender un sistema que pone a nuestros hijos a competir desde pequeños con la promesa de que la felicidad y la plenitud de la vida está en llegar el primero, teniendo como objetivo superar al resto para ganar más. 

ESA FELICIDAD ES UNA MENTIRA, mira a los de arriba y veras que vida tienen muchos de ellos (adicciones, depresiones, separaciones, angustias, presiones sociales, etc.)

El simple hecho de que un sistema destroce a UNA sola persona ya es un sistema para cuestionárselo ¿sabes por qué querida amiga?

Porque UNO ES DEMASIADO… y más si ese UNO hemos sido nosotros o es uno de nuestros hijos.

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4 pensamientos en “CUANDO UNO ES DEMASIADO… Y MÁS SI ES TU HIJO

  1. Me encanto amigo mio, cuanta razón tienes, y por añadir algo de mi experiencia docente te dire… que los niños de primaria van a la escuela a aprender capacidades y descubrir su vocación, no a ser clasificados en un sistema competitivo, alineador de mentes y corazones, que no esta enfocado para atender las particularidades.

    El mayor consejo que podría dar a alguien durante el periodo de crecimiento de sus hijos es “no los lleves a la escuela, educalos en casa”, porque es poco lo bueno que van a aprender comparado con lo que aprenderían en la paz de hogar, compartiendo su crecimiento con algún hermanito, primo o vecino muy muy seleccionado para asegurarse de que no les va a influir en nada malo. Son esponjas y lo que absorven se queda dentro. Y total, una vez que crezcan ya pueden elegir en que formarse profesionalmente, a que tanta prisa.

    La escuela no puede asegurar protección del medio, los niños aprenden del ejemplo, y donde hay tanta mezcla los ejemplos negativos son muchos, incontables, añadiendo que el sistema tampoco te protege de que el adulto que tienes delante sea emocionalmente estable. Los maestros acabamos locos del estress.

    Esos valores se transmiten, y por muy buenas intenciones que tenga el docente no va a poder evitar esta mala influencia en un periodo en que la criatura debe estar protegida en el nido, o la madriguera, aprendiendo de sus padres que son los que más y mejor les quieren, que son los que deberían darle toda la dedicación y atención que el niño precisa en esta étapa. Tal y como la naturaleza nos muestra.

    Eso sí, dando por bueno solo un ambiente familiar protegido de la influencia nefasta de los medios de comunicación masivos, que son aun peores que el tutifruti escolar.

    Cuando el arbolito esta firme en valores y capacidad de discernimiento en un mundo tan cambiante, entonces puede afrontar vientos y tempestades, pero exponerlo antes en este mundo loco en que vivimos es un enorme riesgo.

    Un Abrazo Amigo.

    Fran

  2. Totalmente de acuerdo, Benito….siempre he defendido esa máxima, quiero ver a mis hijos ser mejores personas cada dia y más felices…su formación como persona me importa mucho más que la académica….un abrazo¡¡¡¡

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