¿POR QUÉ ESTÁIS TAN SERIOS, SI EL QUE MENDIGA SOY YO?

el que mendiga soy yo

Dejar Huella. ¿Por Qué Estáis Tan Serios, si el que Mendiga SOY YO?

Tras visitar a una amiga en el centro de Madrid, a mi mujer, a mi hija y a mí, nos tocaba regresar a casa en el desesperante trasporte público, concretamente en el Metro.

Utilizar el Metro en Madrid es como enterrarse en el mundo de las almas en pena, un lugar solitario lleno de gente, donde raramente se escucha hablar a alguien y en el que la palabra aislamiento es la que define un tren lleno de personas mirando hacia el suelo o a nuestras pequeñas pantallas electrónicas o con cascos gigantes en las orejas o intentando no mirar a nadie a los ojos para evitar que piensen que somos humanos o incluso todo al mismo tiempo.

En uno de los trasbordos, mientras esperaba… vi en el tren contrario, entre las ventanas, que había un señor joven con barba, que llevaba una guitarra y estaba cantando, aunque era imposible escucharlo di por hecho que estaba pidiendo con su voz y su guitarra… Mi primer pensamiento fue: “menos mal que no me ha tocado en mi vagón, siempre me suelen tocar a mí…”

Después de diez minutos de espera de mi nuevo tren partimos hacia nuestra parte final del viaje con cuatro estaciones por delante. No llevábamos ni dos cuando por el lado izquierdo apareció este hombre intentando encontrar un hueco para acomodarse con su guitarra. Mi pensamiento el mismo: “veras como me toca a mi lado”.

Efectivamente como si fuésemos los polos opuestos de un imán, el desaliñado joven se puso frente a mi hija y a mí. Mi primera reacción fue no mirarlo, mientras pensaba: “estoy que te doy algo”.

Tras unos segundos de acoplamiento el señor rompió el silencio del vagón alzando la voz para presentarse de una manera educada, pretendiendo ser gracioso, aunque realmente no lo consiguió, después de su presentación prometió una canción que no dudó en cantar.

En mi interior estaban procesándose emociones que hacía mucho tiempo que no sentía. Desde el primer instante que levanto su voz, ya sentí vergüenza ajena, pasando por indiferencia y terminando en el más aterrador desprecio.

Cantaba fatal, pero algo en mí me decía que este hombre tenía otras opciones de ganarse la vida (robar, hacer daño, etc.) y había optado por una honrada que el único daño que provocaba en los demás era el dejarnos en evidencia por no ayudar, así que decidí alentar su decisión de ganarse la vida honradamente aportándole algo de dinero y un timidísimo aplauso, casi exclusivo.

Mi desprecio iba desapareciendo según dejaba de fijarme en la figura y me centraba en la persona.

-¿Papá le vas a dar dinero? -Me pregunto Nazaret- Sí, porque este hombre es un valiente. –Respondí. Todo esto sucedía en segundos…

A la vez que el hombre tras el tímido, casi inexistente, aplauso nos dio una lección magistral sobre la vida con dos comentarios (uno de ellos cargado de ironía) que no olvidare nunca:

“Gracias por vuestro caluroso aplauso, este es de los buenos. Cuando actúas en el teatro nunca sabes si cuando te aplauden es de verdad o llevados por las circunstancias, pero en el metro todo es auténtico. Aquí las cosas se hacen con el corazón”.

“¿Por Qué Estáis Tan Serios, si el que Mendiga SOY YO? Alegrar esas caras que vosotros tenéis motivos para estar contentos de lo que tenéis, aunque sea poco y agradecidos de estar aquí, todo el mundo no puede decir lo mismo”.

No imagino mejor forma de poner las cosas en su sitio, que comprobar a través de un aplauso silencioso el poco corazón que me queda dentro de esta sociedad repleta de muertos vivientes y cagada de miedo (al rechazo, al sentirte marcado, al dolor que nos puedan causar, a la vergüenza).

¿Tan difícil es vivir? ¿Tan difícil es ser humano? Termino mi reflexión con una pregunta que no me ha dejado dormir en toda la noche, ¿Qué llevo metido en mi cabeza que me impidió aplaudir con todas mis fuerzas?

¡Enhorabuena cantante del Metro! La próxima vez espero tener la suficiente valentía para convertir mi tímido aplauso en una ovación nacida del corazón… Siento haberte fallado.

MIL GRACIAS POR TU LECCIÓN

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2 pensamientos en “¿POR QUÉ ESTÁIS TAN SERIOS, SI EL QUE MENDIGA SOY YO?

  1. Estoy convencida que la próxima vez aplaudiras más fuerte, aunque el arranque conlleve cierta timidez. No hay nada que temer…

    Muchas gracias por el vídeo con la canción. Precioso!

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