UN JOVEN DE 100 AÑOS…

UN JOVEN-01

Dejar Huella. Un joven de 100 años…

Envejecer es para algunas personas una repetición de sesiones de sofá con la típica y previsible serie televisiva, y para otras una frenética carrera en zapatillas de deporte para disfrutar, de la forma más saludable posible, el fruto tan duramente trabajado.

No hay más viejo que el que se lo creé, tenga los años que tenga, pues estos no dejan de ser un invento humano para medir periodos tiempo, con el grave efecto secundario de condicionar nuestra vida hacia una muerte anunciada…

La diferencia estriba en que algunas personas se lanzan al veredicto por una cuesta abajo de resignación, y otras lo ven como el reto anti monotonía  de superar las limitaciones que la oxidación de su organismo intenta imponer.

Nuestro cuerpo en muchos casos no duele por vejez, duele por dejadez. No se trata de recuperar lo que no hicimos, simplemente se trata de aprovechar, con menor o mayor esfuerzo, lo que SÍ podemos hacer…

¡Qué vidas tan diferentes! Las de las personas que dejan sus marcas en el sofá sin que llegue a recuperar nunca su forma original, de las de las personas que Dejan Huella en la vida. Solo los separan tareas sencillas, como ejercitar la mente con cosas nuevas, como hacer relajaciones, como sentirte responsable de ellos mismos, como aprender… y una inagotable actitud positiva.

Aprender es crear circuitos neuronales nuevos, rompiendo los viejos hábitos adquiridos, aquellos que nos atrapan en el eterno bucle de la repetición, de la desidia, de la apatía y de la falta de ilusión. Aprender es renovar la mente, y por consiguiente renovar la vida, por lo tanto, aprender no es solo NO hacerse mayor, es incluso, rejuvenecer.

No te rindas al calendario de las pastillas de colorines milagrosas, cámbialo por el calendario de la actividad, del deporte, de visitar amigos, de charlas y tertulias, de disfrutar del planeta, de descubrir el sentido profundo de vivir… Quizá descubras, lo que muchos sabios nos repiten: “que la muerte no existe…”.

Para estar muerto no hace falta dejar de respirar, solo es necesario pensar que ya no puedes, que estás mayor, que eres un viejo, entonces… tu cuerpo se comportara como el mejor de ellos, comenzara apagarse hasta que finalmente desconecte lo que ya, solo será un… “en reposo”.

Pero todo esto lo podemos superar sin ser grandes estrellas de nada, porque no se trata de batir marcas mundiales, simplemente se trata de vencer nuestras marcas personales día a día, con la intención de mejorar nosotros y por consiguiente mejorar lo que nos rodea, ¿Quién desea un mueble tóxico a su lado?

¡Salta a la calle! Trasmite lo que sabes, deja tu experiencia en lo que tocas siendo el ejemplo contrario de lo que dicen muchos, que se hacen ricos fabricando enfermos: “que la edad no perdona”, tú con tu forma de vida puedes demostrar que es posible morir siendo un joven de 100 años…

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