MIEDO A LA LIBERTAD

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Dejar Huella. MIEDO A LA LIBERTAD.

Imagínate por un momento que has nacido en una cárcel, y que esa cárcel es una sociedad en sí misma.

Posee su estatus social, sus servicios, sus privilegios, sus guías espirituales, sus guardas y todo lo que una sociedad como la nuestra puede alcanzar…

Nuestro mundo son las cuatro paredes que nos limitan (pensamientos, creencias, tradición y los condicionantes que nos atan).

Nosotros los presos, no somos conscientes de lo qué pasa, sin embargo, hay algo que sí tenemos claro y es nuestro propio sufrimiento causado por el temor a lo que no conocemos, el cual contrarrestamos con un esfuerzo porque nada cambie, ya que lo conocido y lo continuo nos da una falsa seguridad.

La ansiedad que nos genera comprobar, una y otra vez, que luchamos contra la naturaleza de la propia vida, que no es otra que el cambio, nos impone la necesidad de anestesiarnos la mente con chutes de lo que pensamos que son “realidades” (solo conceptos) nobles; tales como la paz, la libertad, la igualdad…

Conceptos creados como ideas de personas que son presas, que entienden la libertad como el derecho a moverse por cualquier punto de la prisión y que entienden estar preso como estar confinado a su pequeña celda. Sin darse cuenta que la libertad nunca puede ser un concepto y menos generado desde la limitación de una mente encerrada.

Sería bueno investigar, ¿Por qué tan poca gente se plantea saltar los muros de la prisión? ¿Por qué tenemos tanto miedo a ser libres?

Seguramente la respuesta esté en el temor a no encajar en la sociedad carcelaria (qué absurdo, si el objetivo de cualquier preso es obtener la libertad), pues, plantearse saltar los muros supone de por si dejar de creer en todo lo que se ha fundamentado nuestra vida hasta hoy.

Además eso lleva a nuevas cuestiones ¿romper con todo lo que soy, conlleva no encajar en lo que hay? Uuuffff ¡que cague!

No me gustaría opinar demasiado sobre esto con el fin de no generar una nueva creencia con mi opinión, cortando así las posibles indagaciones que cada cual debe realizar en sus adentros para descubrir en profundidad el verdadero sentido de la libertad.

No obstante, dejaré la pregunta que nos pueda iniciar en la disipación del sufrimiento y el dolor que suponemos nos creara dejar de ser presos de la prisión que nos mantiene en la parte más oscura de la existencia humana.

¿Hay alguna contradicción en vivir como se desee sabiendo que se es realmente libre, sin estar acogido a nada?

Cuando se es consciente de que un hombre solo puede encerrar el cuerpo de otro, y de que uno mismo es el único que puede encarcelar su mente, entonces evidentemente la libertad deja de dar miedo.

Por el simple hecho, de que JAMÁS SE PODRÁ ESTAR MEJOR (INCONSCIENTEMENTE) LIBRE, QUE (CONSCIENTE) EN LA CÁRCEL. Al fin y al cabo, LA LIBERTAD no es otra cosa que nuestro estado natural.

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