LA HISTORIA DE UN SOLO DÍA

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Dejar Huella. LA HISTORIA DE UN SOLO DÍA.

El pasado viernes (20 de enero de 2017) Ana llevó a nuestra perrita, Candy, al veterinario para hacerle una radiografía. Nada grave, solo saber cuántos perritos esperábamos para la semana que se aproximaba…

“Beni, solo trae uno. Y me dan fecha de parto, aproximada, para la semana siguiente. Aunque para mí, sale de cuentas el próximo miércoles…”. Me comentó mi mujer entre varias cosas.

Como es habitual la sabia vida tiene sus propios planes para todo, y el sábado por la noche vimos a Candy muy rara, buscando un lugar donde cobijarse y respirando con un ritmo jadeante.

La dejamos tranquila sin más importancia, hasta que a las cuatro de la madrugada le digo a Ana “la perra está de parto”. Su respiración me decía que estaba viviendo una experiencia de gran intensidad. Se apreciaba fácilmente que la cariñosa mascota estaba respirando su presente con una gran honestidad.

Después de varias horas sin poder dormir haciendo conjeturas con lo que pasaría, la pareja (Ana y yo) nos quedamos dormidos abrazados hasta las seis de la mañana, momento en el que escuché el tímido gemido de un cachorrito. De forma inmediata y con un sobre salto desperté a mi esposa “¡Ana, Candy ha parido!”.

¡Qué precioso! “Me asombra la confianza que tiene la perrita en nosotros” (le transmití a Ana). Nos deja, sin reparos, tocar a su cachorro para examinarlo.

Candy por supuesto, desaparece como individuo para entregarse, desde el mismo parto, de pleno a su pequeño. No come, no bebe, no hace caca y apenas hace pis, totalmente volcada en su descendencia.

Tras un día de disfrutar, nos llevamos, a las cuatro de la madrugada del domingo, con el sobresalto de un último suspiro la sorpresa de que el pequeño perrito había muerto. No conocemos la causa segura, quizá el frio, quizá alguna enfermedad congénita… el motivo es una anécdota.

Solo sabemos que la perra gimió dando a entender a Ana que algo no estaba bien. Ésta siguiendo las señales de Candy se dio cuenta que el pequeño estaba boca arriba inmóvil. Su grito fue aterrador “Beni, el perro se ha muertooo”.

No había consuelo para mi esposa que se culpaba de la muerte (seguramente como madre responsable de otra especie). “Ohhh Candy perdóname por haberte fallado y no haberme dado cuenta…” era su mantra entre un desconsolado llanto.

Yo tenía un nudo en el estomago que me puse a respirar, incorporándome en la cama, con la misma intensidad que lo sentía.

Estaba muy atento a cada pensamiento que pasaba por mi cabeza y a cada sensación que percibía en mi cuerpo. Había decidido, sin juzgar, ser plenamente consciente de la experiencia que la vida me había enviado en ese momento.

Tras un largo rato de escuchar a mi mujer llorar y tras un largo rato de ver a Candy intentando encontrar a su pequeño entre las sabanas y rincones… me atreví a hablarle

“¿Sabes cariño? El perrito no era nuestro aunque lo pareciese. La vida nos lo ha mandado un día  y se lo ha llevado, para que aprendamos la lección. La lección del amor incondicional, pues, el se ha prestado con su vida y a cambio de nada a enseñarnos que el apego es parte del origen del sufrimiento humano. ¿Sabes cariño? Ayer me preguntabas que cómo lo llamaría y no supe responderte, nadie en todo el día le puso un solo nombre y esta mañana te digo que tengo claro cuál es su nombre… Su nombre, mi amor, es “MAESTRO”.

Sin duda ha aparecido en nuestra vida para que nos permitamos experimentar el dolor acompañado de una profunda lección. Se ha propuesto que nos abramos a la posibilidad de discernir entre lo que es el dolor de una perdida y el sufrimiento de vernos perdidos. “MAESTRO” ha sido el actor, durante un día, de una representación producida por la vida, con la única intención de ampliar los muros que nos limitan  y en los cuales nos estrellamos mientras sufrimos cualquier circunstancia que nos adviene…

Tras el dolor cariño, siento decirlo, pero me siento alegre, agradecido, libre… pero sobre todo… siento un profundo AMOR. El AMOR que me une a la experiencia del pequeño cachorro que ha pasado por nuestras existencias como un “CRISTO”, dando su vida por nosotros y que a la vez me ha unido a un sentimiento de humanidad íntegro.

“MAESTRO”, hecho de puro AMOR, sin apenas hacer nada ha tocado, toca y tocará el presente de muchas personas (incluidos los lectores de este post) que quizá incorporen en sus vidas el mensaje que dejas. Sin más, Ana, sintámonos agradecidos de disfrutar de la oportunidad que la vida nos acaba de brindar para descubrir algo en nosotros que, por miedo, tendemos a ocultar.”

Sin más “MAESTRO DE UN DÍA”, gracias por cruzarte en nuestra conciencia…

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Un pensamiento en “LA HISTORIA DE UN SOLO DÍA

  1. MARAVILLOSO BENITO….ME HA ENCANTADO COMO TODO LO QUE COMPARTES. UNA EXPERIENCIA VIVIDA CON TODA LA INTENSIDAD Y COMPARTIDA CON TODO EL AMOR Y LA GENEROSIDAD QUE TE DEFINEN. TE QUIEROOOO

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