¿QUÉ NOS PREOCUPA EN NUESTRA VIDA?

Dejar Huella. ¿QUÉ NOS PREOCUPA EN NUESTRA VIDA?

Hace unas cuantas mañanas de camino al trabajo, me encontré con un gran atasco. No había forma de moverse en medio de la autovía. Los tres únicos metros que nos movimos, todos los coincidentes madrugadores y yo, fueron los justos para dejar espacio para que pasase una ambulancia entre nosotros.

Incluso después de ver que no era por obras o por otra circunstancia menos dramática el parón, los pensamientos que me venían eran “jolín, tanto madrugar y voy a llegar tarde”.

Era una sensación extraña la que se percibía entre los coches, porque observando un poco a mi alrededor se podía comprobar que todos estábamos deseando pasar del suceso, cuanto antes, con la esperanza de liberarnos de la aburrida espera.

¡Qué pobre dimensión de la vida! la verdad. Alguien debatiéndose entre vivir y morir, y yo pensando en que llego tarde a una reunión y qué jodido me encuentro por tener que esperar…

De todas formas la escena no fue en vano. Ver tanta pobreza en mi interior, me abrió, en un segundo, una visión más amplia de la experiencia de vivir.

Mi límite está en lo que pienso. Si quieres podemos navegar juntos en esta aventura, te animo… vayamos al primer puerto, ¿Qué nos preocupa en nuestra vida?

La respuesta a la cuestión es tu frontera. Es decir, tu “país” psicológico es lo que te preocupa de la vida.

Dicho esto, seamos honestos con nosotros ¿Te parece? Pues lo que voy a decir, quizá, no te guste leerlo. Estás a tiempo de pararte aquí.

Posiblemente no seamos tan “buenas” personas como pensamos. Es probable que todo lo que hagamos a diario con tan buen nombre: Educar, darnos a los demás, enseñar, colaborar, escribir, iluminar, calmar, enamorar, motivar, sanar y todo lo que se nos ocurra, solo sea una forma de defender nuestro “país” interior intentando quedar siempre por encima de los otros.

¿Qué pasa si de nuestra vida desaparece todo por lo que luchamos cada día, si desaparece nuestra preocupación (sean nuestros hijos, nuestro proyecto, nuestra familia, nuestro desarrollo personal, espiritual, social, moral, etc.)? No voy a responder por ti. Tan solo te lo volveré a preguntar ¿Qué pasa si te quito de golpe en lo que basas tu vida ahora?

Solo dejaré escrito que estoy seguro que los “países” que defienden sus fronteras no aman a la humanidad.

El que educa imponiendo sus argumentos, no ama al educado. El que enseña defendiendo su sabiduría, no ama a sus alumnos. El que se enamora pensando en lo que le gustaría tener de su pareja, no está enamorado. El que se da a los demás por ser bueno, no se da de verdad…

Si lo analizamos con la profunda honestidad requerida, no dejamos de ser unos sutiles agresores que nos aferramos a nuestro territorio, para que nuestro EGO quede por encima del resto.

Es una forma de invadir otros “paises psicológicos” con la “digna” etiqueta que le deseemos poner. Lo interno se hace evidente en lo externo. Por defender la paz, los derechos humanos, etc. iremos a la guerra. Lo peor es que nos sentimos víctimas inocentes de lo que hacen algunos locos (como nosotros), sin darnos cuenta que nuestra responsabilidad es total y absoluta.

Seré más extremo, cualquier frontera por muy lejos que esté, por mucho territorio que cubra, por mucho que abarque, siempre marcará los límites de nuestra pobreza interna, siempre delimitará lo inútil de nuestra existencia y siempre será la barrera de espino que nos haga sufrir tontamente mientras pasa nuestra vida.

Ten cuidado, pues, todo es tan sutil que hasta este escrito es una agresión, es probable que yo con mis mejores intenciones este defendiendo mi propio “país”. Tal vez, lo que me preocupe de tu sufrimiento (hijo, madre, mujer, marido, amigo, querido lector etc.) es que me haga sufrir a mí.

No importa, pues, lo importante del momento es estar tan atento en el AHORA que las barreras que nos separan de la existencia no sean el freno que nos devuelven al sufrimiento, sino el obstáculo a perdonar, el obstáculo a derribar sin esperar que nadie… repito… que NADIE más que nosotros, haga nada. Eso sin duda es AMAR, darse sin esperar absolutamente nada. Y si esperas siendo honesto contigo y plenamente consciente del hecho, todo queda en una anécdota.

Hay muchas formas de vivir PREOCUPADOS (muchos “países internos”, nos damos muchas razones para agredir): Por nuestra salud, por nuestra familia, por nuestro trabajo, por nuestros proyectos, por nuestras ideas, por nuestro cielo, por nuestra razón, etc. todo nuestro…

Todo en la dimensión, NUESTRO. Tan insignificante para LA VEREDADERA VIDA, como lo es para la superficial vida humana los miles de insectos que mancharon la luna de mi coche aquella lejana mañana…

Espero darme a la vida lo suficiente para ser consciente de que cada uno de esos pequeños animalitos aplastados en mi luna se dio a existir sin esperar nada a cambio.

Quizá, el próximo vegetal que me tomé le deba la vida a la polinización de alguno de ellos…

¿AMPLIEMOS LA DIMENSIÓN DE NUESTRA VIDA! Curiosamente ya no veo en el parabrisas, de mi auto, manchas de insectos, veo pequeños TE QUIERO escritos en la tipografía más universal que existe… La del AMOR, LA DEL GENEROSO SACRIFICIO  Y LA DEL CAMBIO CONSTANTE.

Simplemente DATE A VIVIR, aunque acabes siendo un pequeño punto en la luna de la verdadera existencia, para ella el valor es el mismo y único.

Para LA VIDA no existe lo grande, ni lo pequeño… precisamente por eso es infinita.

TE QUIERO.

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