EL REGALO MÁS VALIOSO DEL MUNDO

Dejar Huella. EL REGALO MÁS VALIOSO DEL MUNDO

Nuestra inmersión cultural en una sociedad llena de cacharros cada vez más caros, de ostentosas demostraciones egocéntricas de cariño, casi con la obligación de manifestar el peso de nuestro amor según el kilo de la factura, nos convierte en unos pobres ricos materialistas.

Tristemente nos quedamos con la llamativa hoguera de paja que se incinera en tantas fiestas de cumpleaños, de comuniones, de bodas, de homenajes, de días especiales para todo… No con la acción de entregarnos a los seres que nos acompañan en nuestra época, en nuestro entorno e incluso en nuestra casa, incondicionalmente.

El fin principal de los individuos de la sociedad actual, que todos componemos, es mostrar el poder y el éxito de nuestro permanente e insatisfecho EGO, descargando nuestra frustración con la incesante presión que nos da la autoridad de nuestro rol social, bien sea de padres, de jefes, etc..

¿Lo dudas? Haz algo especial por alguien y que no le preste o te preste ninguna atención ¿Cómo te sentirías?

No obstante, ¿qué es del fuego del día a día? ¿Dónde queda el verdadero amor en el que no esperas quedar bien con nadie? ¿Ese en el que haces las cosas con el corazón, aunque, nunca obtengas la respuesta adecuada, o ni siquiera la propia respuesta?

¿Crees qué es más amoroso hacer una gran fiesta por cualquier motivo, qué aceptar a la persona con sus singularidades? ¿De verdad le mostramos a los que nos rodean que los amaremos hagan lo qué nos hagan, o todo irá bien mientras sean como deseamos?

No sé para quién jugamos nuestra vida muchas de las veces, no sé si atendemos con profundidad a lo que hacemos en cada momento, pues, de verdad tengo la evidencia de que sufrimos demasiado pensando que damos más de lo que recibimos… ¿Qué tiene eso de generoso? Además si alguna vez donamos algo, es lo que nos sobra, lo que no utilizamos, lo que no nos gusta, lo caducado, lo roto, etc.

Si en tu vida estás sufriendo en este momento porque alguien no te corresponde, es posible que no veas con claridad. Dejaré tan solo la posibilidad de plantearnos de que en realidad estamos sufriendo porque no vivimos en el amor. Si lo hiciésemos, la respuesta sería una anécdota.

¿Se te ocurre algo más bello que darte a vivir sin esperar encontrar alguna ventaja? ¿Te imaginas algo más pleno que salir cada día de casa sin miedo a enamorarte? No importa de quién, ni cómo y en absoluto si te corresponden.

No somos conscientes de qué nuestra enfermiza forma de ver la vida teme hasta de enamorarse… “Yo es que he sufrido mucho, yo es que no me lo puedo permitir, yo es que estoy casad@, a mi no me conviene…” hasta de lo que pensamos que es amor hacemos una baratija más en nuestra penosa y material existencia repleta de falsas expectativas.

No vayamos con absurdos cuentos morales, sociales, culturales, religiosos, o de lo que sean. No trafiquemos más con la palabra amor para desear expresar algo grande, cuando en realidad deseamos cobrarnos de la otra persona todo lo que ponemos en ella de cualquier forma o manera. Ya sea de nuestra pareja, de nuestros hijos, amigos, conocidos, alumnos, etc. Todos deberán pagar la cuenta de nuestro aprecio en forma de reconocimiento, cariño, afecto, autoridad, respeto o yo que sé.

Date a la vida con lo más valioso que tienes, TU TIEMPO. ¿Cuánto pagarías por un segundo ya vivido? ¿Por volver a tener la oportunidad que perdiste de vivir algo con alguien? Tu tiempo es tu mayor tesoro.

El AHORA es la verdadera Joyería donde todo confluye para que puedas gozar de la verdadera y única joya que te puede liberar de todo tu sufrimiento: EL VERDADERO AMOR que, además, lo portamos en cada uno de nuestros corazones. Sin esfuerzos, sin búsquedas, sin técnicas, sin cursos, sin conocimientos, sin nada que provenga de fuera de ese mágico momento que concentra todos los tiempos posibles…

EL INFINITO PRESENTE,  COMO EL MÁS GRANDE AGASAJO QUE EL UNIVERSO PUEDE OFRECERNOS.

Por lo tanto, no aprecio mayor regalo, en este mundo, qué que alguien me dedique un segundo de su vida, qué que otra persona me transporte con su recuerdo a su experiencia. Para unirnos con la paz del conocimiento singular a la inmensamente rica conciencia universal humana, en la cual todos dejamos el registro de nuestro pasar por la tierra.

Aprecio como un profundo obsequio, a la persona que aparece en mi vida a través de una mirada para dedicarme, a su voluntad, su preciado tiempo, dejándome la huella de estarle agradecido en mi alma. Provocando en mí pensar la sensación de pérdida, tan conocida por mí, y que solo disipará la íntegra comprensión del verdadero motivo de su llegada y de su partida. Te querré aunque necesites odiarme…

Si a estas alturas de escrito, todavía tienes dudas de lo que es un regalo valioso, ponle precio a qué alguien se acuerde de ti e intérprete una preciosa melodía al piano para después hacértela llegar con un simpático saludo y una linda sonrisa…

Si alguna vez pienso que eso se puede cuantificar con algo material, no quedará en mí ni un pequeño ápice de humanidad, al igual que si pudiese expresar aquí lo que me hiciste sentir, limitaría mi amor… Lo divino es sencillamente inexpresable.

Gracias por cada nota, de piano, que has grabado en lo profundo de mi SER (tu regalo ha sido la esencia que ha inspirado este escrito).

Nunca te podré compensar, a pesar, de que pensaba en ti mientras escribía las líneas de este post y el devenir de tus dedos rubricaba la maravillosa melodía que me hiciste llegar.

Como no podía ser de otra manera: MILLONES DE GRACIAS, TE QUIERO.

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