ROMPE TU BURBUJA

Fuente: Luís

Dejar Huella. ROMPE TU BURBUJA

Hoy os contaré una anécdota que poca gente conoce de mí. Entre tantas “tontunas” existenciales por las que he pasado, como dice mi madre, una de ellas fue la de la meditación…

Recuerdo que entre mis sueños más singulares estaba el de poner en mi casa una habitación exclusiva para meditar. Debía estar totalmente insonorizada, con la luz exacta. El tránsito, de personas, sería el indispensable, para que no se contaminase del exterior. Ese espacio, casi acorazado, se convertiría en mi particular santuario espiritual. Me abrasaba la necesidad abrumadora de verme con “Dios” a solas.

Eran muchas las cosas de las que debíamos hablar, “Dios” y yo, sin que nadie nos interrumpiera. De la experiencia con mi mujer, de la experiencia con mis hijos, de la educación de los mismos, del TDAH, del trabajo, de mis sueños, de mis retos, de mi realización y de tantas otras cosas. Por supuesto, alternándolo con otras actividades “busca nirvanas”.

Han sido miles de viajes a calas desérticas. Me he pegado vigilias de madrugadas (dejando una nota en la mesilla de noche de Ana por si se despertaba y no me veía que no se asustase) para irme a caminar a la luz de la luna. He sido integrante de lo que mi madre llamaba sectas, yo lo llamaba y lo llamo buena gente. Probé no comer cerdo durante una temporada (años). Recé el rosario todas las tardes en un periodo. He visto miles de conferencias que me han llevado a interminables propósitos de lucha contra mis miedos físicos más terroríficos (las alturas como buque insignia).

He invertido no sé cuántas tardes tumbado boca arriba, inmóvil, en mi habitación con todo en silencio, con todo apagado y con los ojos cerrados, intentando comprender el sentido de la vida; dedicándome a mi empresa espiritual. Pretendiendo no pensar en nada, dejar la mente en blanco, volar de las sábanas sin que el cuerpo se moviese (viajes astrales). Mi sugestión era tal, que un día le conté a una amiga que había salido de mi cuerpo y había estado en su casa, de manera voluntaria, viendo como discutía con su madre porque no apagó la luz del pasillo, era cierto que tuvo el enfrentamiento por ese motivo… te puedes imaginar el flipe de mi amiga y el mío…

Aislándome del mundo que me había tocado, conseguía unos inenarrables estados de relajación, creía que tocaba a “Dios” pero nunca llegaba…

Por más que me esforzaba no conseguía los resultados que esperaba. Casi me agendaba las citas con lo divino para tener la tranquilidad necesaria. Para que cuando más concentrado estaba, ¡De repente! mi pequeño hijo entraba en la habitación como un elefante en una cacharrería. “¡JODEEEEER, SAL FUERA TIOOOO! -Le decía, eso a grito limpio-, ¡cago en la puta, cuando no es Josema, es Ana y si no es Nazaret! ¡No dejáis a nadie hablar con “Dios” cojones!”

No os podéis hacer una idea, o sí, del sudor que me costaba a veces llegar a ese estado de volatilidad espiritual, que se esfumaba de pronto con el simple abrir de una puerta o con el sonido de cualquier tontería, incluso, el de una mosca. Y anda qué no he aguantado picores insoportables por mantenerme totalmente inmóvil. jajajaj

No me preguntéis ¿cómo llegó a mí la comprensión (no creo que sea la iluminación pero a estas alturas me importa un carajo)? realmente no lo recuerdo, sin embargo un día todo fue diferente. Tanto, que se acabaron los viajes, con el mismo pretexto, a la playa, las madrugadas de insomnio para encontrarme y el vacío, aislante, de mi habitación. De alguna forma derrumbé el santuario. Os preguntareis qué me paso

Realmente vi a DIOS. Fue un día cualquiera, de cualquier mes, de cualquier año, un día que no contenía nada de importante, nada de particular, ni tan siquiera nada especial, en resumen un día de pura rutina…

Estaba en mi cama con mi típico e inútil ritual de aislamiento, el que me llevaría a la iluminación, cuando en un segundo se abrió mi puerta con un fuerte grito de niño pequeño “papiiiiii…”, mi primera reacción fue pensar “¡jodeer el puto niño!”. Para después darme cuenta lo que tantas veces no había deseado comprender, por tener una creencia fijada de lo que era la autorealización espiritual.

Cómo una epifanía, un gozo inmenso impregnó toda mi alma, llenándola de Paz. ¡Qué ciego! por favor,  si solo debía decir GRACIAS.

Gracias hijo por interrumpir cada vez que buscaba a DIOS, gracias mosca por hacerme cosquillas cada vez que buscaba a DIOS, Gracias a cualquier ruido, a cualquier persona que me incluía en la incesante vida, de la cual yo me esforzaba en aislarme…

LA VIDA con todos sus incidentes, con todas sus sorpresas, con sus imprevistos, con sus interrupciones, etc. es el único lugar donde se puede encontrar a DIOS. La verdadera meditación no era aislarme del mundo, era estar atento a lo que acontecía a cada momento en él, para descubrir qué despertaba en mí.

Uuufff ¡Qué descanso! La libertad de no tener que buscar, me abría el inmenso campo de gozar mi existencia sin hacer nada. Solo con la decisión de dejarme acontecer… todo sucedía con la sorpresa y la chispa impredecible de un mago divino…

Estar atento a mi vida, hacerme responsable único de la misma, me llevó a descubrir que la angustia que tenía por el porvenir de mis hijos, no era porque ellos sufriesen, sino por el sufrimiento que me acarrearía a mí su sufrimiento. ¡Qué duro reconocer que la mala gestión de la educación de mis hijos era por una simple y verdadera falta de auténtico AMOR! ¿Verdad?

Sencillamente si amas a alguien de verdad no intentas cambiarlo, lo aceptas completamente como es y lo guías con tu ejemplo. Indagando en el tema con total profundidad y honestidad lo que me preocupaba del fracaso de mis hijos, era el sufrimiento que me producía fracasar yo en su educación, no realmente ellos. De ahí mi insistencia en doblegarlos al sistema, de ahí mi constancia en que fuesen lo que se había pensado que debían ser, a costa de ellos mismos si fuese necesario. Al fin y al cabo, yo era el padre con una vida plena y feliz, podía enseñarles ¿no? jajajaj (Por si alguien no pilla lo último es una ironía). Jamás volvería a dar la autoridad a nadie para que me dijese lo que mis hijos son o no son, DIOS ya lo ha dejado claro…

¡Qué ignorancia más grande la mía desear iluminarme sin saber amar! El despertar fue que no DEBÍA DOBLEGAR NADA, NI CAMBIARLO… SOLO AMARLO.

Otro secreto que poca gente sabe es que a nivel psicológico dejé de acaparar información, los libros desaparecieron de mi mesilla de noche, el ansia de conocer ya no era necesaria… todo lo que necesitaba, para vivir, la vida me lo ponía en mis narices a cada momento.

Solo debía confiar en la creación, sabiendo que DIOS se cruzaba conmigo a todas horas, en cada instante. En cualquier forma, en cualquier especie, en cualquier textura… La meditación pasó de ser ratos aislados de absurda concentración, a disfrutar todo el día de una atención a cualquier cosa, incluso, durmiendo.

¿Qué encontraría en aquella playa que ya no llevara yo dentro? El lugar para encontrar a DIOS era yo mismo y el momento ahora. No es algo que se consigue con esfuerzo, sacrificio, tesón, etc. en lo psicológico no es progresivo, es EXPLOSIVOOOOOO AAAAHHAHAHAH.

Estoy seguro que tienes muchos DIOSES en tu casa que están ahí para iluminarte a cada instante. Que se te cruzan cuando piensas que estás sola. Que se mueven cuando piensas que todo está estático, que gritan cuando piensas que todo será silencio, que lloran cuando tú crees que debes reír, que se echarían a tus brazos si, simplemente, se los abrieras sin desear cambiarles nada…

Si no me crees prueba a decirles: “Te amo como eres, estás en mi vida para enseñarme y sin duda eres mi mejor maestro… Te quiero hijo seas como seas, hagas lo que hagas, digan lo que digan…”

La vida es eso, pura creación explosiva, no se va a parar por ti, ni por nadie. Porque el que desea que se pare, a su gusto, sencillamente está muerto y DIOS no se pararía a hacerle caso a un cadáver, tan solo lo amaría. Porque hasta nosotros que no sabemos lo que es el verdadero amor enterramos a nuestros difuntos y seguimos con la vida.

Rompe todas las burbujas que te separan del mundo tal cual es y participa en la creación desde tu propia experiencia libre, brindándole a los que te rodean la oportunidad de crecer tal cual son. Condición indispensable para guiarlos desde el verdadero AMOR.

DIOS es perfecto, aunque no se acuerde de un examen, aunque digan que su autoestima está baja, aunque digan que será un desgraciado para siempre. Simplemente recuerda que un muerto no es el mejor guía de un vivo (por muchos doctorados que acumule y por mucha riqueza que atesore). Alguien que está fallecido, en vida, no puede enseñar a otro a  VIVIR.

Ningún psicólogo, profesor, orientador, catedrático, gurú, cura, médico, etc. podrá enseñar a una madre, a un padre, a un amigo, a un humano… a AMAR a otro.

Lo único que necesita cualquiera persona que desee guiar, educar o compartir… ES AMAR LO QUE TOCA.

Desde el corazón cualquier decisión es la acertada.

TE QUIERO MUCHO Y LO MEJOR ES QUE TÚ LO SABES…

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